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Con el inminente anuncio de estado de alarma nacional, muchos son los que han corrido a refugiarse en sus casas de campo y pueblos de origen.

Hoy en la ciudad de Granada, sólo se escuchan los gorriones.

Desde hace varios años, -realmente tras el colapso económico iniciado con el hundimiento de Lehman Brothers-, se inició en España, y en particular en Granada, un abandono de las casas de su cinturón.

Un continuo goteo de ventas de los chaléts que otrora, por allá en los años ochenta, toda familia bien de Granada tenía, además de su piso en el centro.

La necesidad de liquidez tras la crisis del 2008, bien de la propia generación que los compró, bien de la siguiente generación que los heredó, y el paso de los años y su costoso mantenimiento, ha provocado su venta o abandono en gran medida.

Esto es exportable a lo que ha ocurrido en los pueblos, donde el incremento, cada vez mayor, de la huida de ellos hacia las ciudades, no ha dejado de hacerse mayor.

De hecho, ya es famoso el acuñamiento de la llamada la España vacía.

En los últimos años, la venta de pisos de segunda mano en Granada ciudad ha sido masiva. Las familias han tendido a tener sólo un inmueble y elegir el centro de la ciudad o sus alrededores más próximos. Y dado que prácticamente no ha habido promoción de obra nueva en la capital, y que ha habido un gran repunte de ventas de casas y chaléts en los alrededores y pueblos, la tendencia ha sido, la masificación de Granada.

Hoy veo cómo las ciudades estornudan ante el coronavirus. Miles son los que piensan ahora en poder tener esa segunda casa para huir de la gran ciudad, para refugiarse de la masa y de la enfermedad.

Debe interpretarse y debemos tomar nota que, no toda solución de vida está en vivir en la propia ciudad. Que es bueno, vivir en zonas más tranquilas, menos densas, que tiene ventajas vivir en el campo. Por ello, junto con otra cantidad de reflexiones que debemos aprender de este problema del coronavirus, como el trabajo a distancia y otros muchos, estoy seguro de que muchas cosas están por cambiar.

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