La oferta granadina no se agota en el turismo que llena sus calles cada fin de semana. No es sólo pasear por el Albaicín hasta el mirador de San Nicolás o recorrer las calles del centro, a Granada se viene además de a conocerla, a comer bien.

Granada además de ser un lugar perfecto para hacer que el tiempo se convierta en bonitos recuerdos es una ciudad donde merece la pena sentarse a degustar un buen plato. La oferta gastronómica es otro punto a favor de esta ciudad que siempre enseña las piernas prometiendo que lo vamos a pasar bien.

Tapas de Granada

Granada ha sido ciudad de convivencia entre musulmanes y cristianos y sus costumbres se vieron mezcladas en muchos ámbitos de la vida local, por supuesto la gastronomía no pasó de puntillas sin hacer ruido para que nadie la viera, sino que se mezcló dando lugar a exquisitos platos que aun hoy se mantienen para formar la suculenta oferta gastronómica granadina.

Vamos por orden. Un buen día en Granada consta de cinco comidas. Seguro que estás preparado.

¡Madruga! No te pedimos que salgas a poner las calles, pero si que no te atrape el colchón. Desayunar en la calle manoseando la prensa es una de las formas mas agradables de empezar el día.

Siéntate en una cafetería a mezclarte con el sonido de la caja registradora abriendo y cerrando, el murmullo de la gente y el olor a cosas recién hechas con café. Pocos olores son tan melancólicos y estimulantes a la vez.

Piononos de Santa Fé

El almuerzo es fácil, una de las cosas mas características de Granada son las tapas. En cualquier bar te pondrán una, pero preocúpate comerla a una hora prudente para llegar con hambre a la comida porque ahí empieza la fiesta; prueba todo lo que puedas, hay bocados únicos: conejo al ajillo, perdiz escabechada, choto a la cortijera, pollo alpujarreño, menudo gitano, habas con jamón, la olla de San Antón y por supuesto las papas a lo pobre.Ya que estamos cierra con un postre, pocas cosas tan conocidas en la provincia de Granada como los piononos.

Apartamento frente a la Alhambra

Lo que queda de día ya es para los más valientes. Chocolate con churros al final de la tarde y cierra con una cena ligera en algún mirador con vistas a la Alhambra, que tampoco queremos que pases mala noche.

La amplia oferta gastronómica granadina convierte a ciudad y provincia en un lugar para conocer y degustar, un lujazo para los residentes y un atractivo turístico que ayudan a que granada sea una buena ciudad en la que invertir a la vez que un buen lugar en el que quedarse.

El Albaicín

¿Qué queremos decir con todo esto? Granada es un lujo de ciudad, para vivir en ella, para invertir en turismo (una gran opción) y por supuesto para visitarla una y otra vez.

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