El ático en Olozaga, 8, construido en esquina que recorre la fachada por completo. Siete balcones, uno de ellos lo suficientemente amplio para disfrutar de una cena con vistas a la catedral de Málaga y a la Alcazaba de fondo. 

A este paisaje urbano, tenemos que sumarle la torre de la Iglesias de San Juan, la gran vidriera del Mercado de Atarazanas y las cúpulas de edificios emblemáticos próximos a la famosa plaza Félix Sáez. Todo esto a no más de 3 minutos de calle Larios, pero con le ventaja de estar en una calle amplia, luminosa y con acceso rodado.

Ana Villegas lo tenía claro simplemente admirando la fachada de este edificio de 1910 y su ubicación, aunque lo mejor estaba por llegar. Nos cuenta la reforma en primera persona: sensaciones, objetivos y vivencias.

Tras la demolición por completo del interior de la vivienda, se descubrieron los imponentes, pero ligeros, pilares metálicos en contraposición con los macizos muros de carga de ladrillo. La altura de por sí era fuera de lo normal (más de 3 metros), pero al quitar el antiguo falso techo, conseguí casi 2 metros más. Sorprendentemente, el estado de la cubierta de madera era magnífico, así que se  me ví en la obligación de dejar todas estas joyas a la vista, luciendo la sólida estructura de más de 100 años. 

Todo esto se encontraba oculto, pero lo que sí había visto en mi primera visita a la vivienda, fueron los típicos suelos hidráulicos de la época. Curiosamente, uno de los mosaicos es igual al que aparece en las dependencias de la Catedral. Fue de las cosas que más me gustaron, y que tenía clarísimo que quería conservar, pero ya quedaba a la vista el acero, el ladrillo y la madera, y no quería que la casa quedara recargada. Quería vivir en una casa de principios del siglo XX, pero a la vez actual y de un estilo más desenfadado y moderno. Así que me quedé con los suelos que tenían los dibujos más bonitos, los restauré y los reubiqué en varias zonas a modo de "alfombras" en el salón, cocina y baños, el resto lo cubrí con una cálida tarima de madera.

Por fuera, la vivienda conservaba todo el encanto, pero por dentro, las renovadas instalaciones y los cerramientos de altísima calidad, le daba todo el confort de una casa recién construida. Suelo radiante, aire acondicionado, carpinterías de madera de perfil europeo, cocinas y baños totalmente equipados que hacen que tu casa, además de bonita, sea práctica.

Vivir en el centro hace que todo lo tengas a mano, y ganas mucho tiempo que puedes invertir en disfrutar de todos los eventos que se realizan en el centro de Málaga, como el Festival de Cine, Semana Santa, Carnaval y las archiconocidas luces de Navidad de calle Larios.

Pero lo que hace que este ático sea realmente especial, es el cariño y dedicación con el que ha sido creado. Cuidando al máximo cada detalle, dotándolo de las comodidades y el diseño de una  vivienda moderna, pero sin enmascarar y respetando al máximo su esencia.

Llámanos